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Crianza positiva


Como ya mencionamos en el artículo anterior, en la última década se han realizado investigaciones que han revelado que no es suficiente una alimentación adecuada para que el desarrollo físico y mental de niñas y niños sea sano, sino que también debemos desarrollar y fortalecer sus habilidades sociales y emocionales desde el seno familiar.


Diversas investigaciones han descubierto que la exposición en la primera infancia a traumas y estrés crónico afectan directamente el desarrollo su cerebro, trayendo con esto, consecuencias negativas tanto físicas como emocionales.


El estrés crónico se produce cuando niñas y niños están expuestos a eventos prolongados y frecuentes de violencia física, emocional o sexual y/o a una ausencia o falta de apoyo por parte de sus cuidadores primarios (padre, madre o tutores); por otro lado, también se pueden originar regresiones en el desarrollo, como trastornos del habla, falta de control de esfínteres, estados de ansiedad generalizados y problemas de aprendizaje.


Por lo anteriormente descrito, la crianza positiva o sin violencia (tanto física como emocional) busca un desarrollo adecuado de las niñas y los niños, a través de un ambiente familiar afectivo y respetuoso donde se promuevan y protejan sus derechos, estemos atentos a sus necesidades y seamos empáticos son sus emociones y sentimientos; sin embargo, esto no quiere decir que seamos permisivos o no establezcamos reglas y límites claros y adecuados.


A continuación, te mencionaremos algunas recomendaciones que puedes llevar a cabo para ejercer una crianza positiva:

  • Permite que tus hijos(as) expresen sus emociones y que resuelvan sus conflictos a su manera, los errores son importantes para su desarrollo, permite que se equivoquen y juntos platiquen opciones de cómo hacerlo mejor la siguiente ocasión.

  • Recuerda que tú eres el espejo de tus hijos(as), si ellos(as) te perciben constantemente nervioso o preocupado, les transmitirás ese temor en sus actividades cotidianas, intenta mantener una actitud positiva y segura para que ellos(as) actúen de igual forma.

  • Ofrece a tus hijos(as) un sentimiento de seguridad a través de una rutina constante y del establecimiento de límites. Esto promueve la creación de hábitos y rutinas con el fin de darles estructura y seguridad.

  • El reconocimiento de sus logros fortalece su autoestima; el hacerles ver lo que te gusta de ellos más que lo que no te gusta, los hará más seguros y exitosos.

  • Evita cualquier forma de castigo físico o verbal; esto evitará que tus hijos(as) repitan conductas violentas. Elogia su buen comportamiento y ante sus errores, hazle ver cuál fue la conducta inadecuada sin juzgar su personalidad.

  • Intenta comunicarte con tus hijos(as) de manera asertiva, es decir, de forma clara, tranquila y sin gritar. Esto les brindará mayor seguridad y fortaleza emocional.

  • Establece normas claras, concretas y sencillas. Las consecuencias de la falta a las normas deben ser acordadas entre padres e hijos(as) y siempre deben cumplirse.

  • Enséñales a tus hijos(as) que sus conductas tienen consecuencias para ellos y para las demás personas.

  • Para fortalecer la autoestima de tus hijos(as) asígnales actividades de acuerdo a su edad de las que puedan hacerse responsables (por ejemplo, tender su cama, recoger su cuarto, atender a una mascota, cuidar una planta, etc.).

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