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¿Qué hago con la ansiedad de mi hija(o)?


¡Qué gusto compartir este espacio nuevamente con ustedes!


En esta ocasión hablaremos de la ansiedad, su significado, características, su impacto en la infancia y adolescencia y, desde luego, estrategias para poder disminuirla en nuestras hijas e hijos.


Comencemos con la definición de ansiedad: Es un estado mental de agitación o inquietud desagradable que se caracteriza por una sensación de peligro, donde predominan las sensaciones y pensamientos catastróficos, es decir, la combinación entre síntomas cognitivos y fisiológicos. Puede incluso producir angustia y hasta temor al no permitir tranquilidad de quien la padece.


La ansiedad ha acompañado al ser humano desde siempre y además es la más común de todas las emociones que experimentamos a lo largo de nuestra vida y esto tiene una razón de ser, ya que, la ansiedad es un sistema de alerta que nos previene de algún peligro y nos mantiene en estado de alerta, para que podamos buscar varias soluciones a la situación que estemos experimentando.


Pero cuando se activa sin que exista algún peligro real, con una alta intensidad y frecuencia, entonces puede hacer que nuestra vida pueda ser disfuncional en muchas de nuestras áreas como la personal, social, educativa o laboral.


A la ansiedad en la infancia y adolescencia, la acompañan signos y síntomas que nos pueden ayudar a detectarla en nuestras hijas e hijos y que les pueda estar creando un conflicto mayor, ya sea en casa o en la escuela como son: dolores de cabeza y estómago, dificultad para dormir (ojeras visibles), cambios en su estado de ánimo, conductas de nerviosismo (morderse las uñas o los labios, agarrarse el cabello, movimientos repetitivos con las extremidades), preocupación anormal o excesiva, miedos irracionales, problemas conductuales como agresiones, enojo, rebeldía, aislamiento y temor a la separación de las figuras de apego.


¿Pero qué podemos hacer al respecto?


Primero debemos detenernos a pensar cómo nos sentimos nosotros cuando interactuamos con nuestras hijas e hijos o cuando están cerca de nosotros, recordemos que aprenden más de lo que ven de lo que se les dice; por eso, es importante que nosotros estemos tranquilos(as) cuando interactuamos con ellos.


Por otro lado, crearles rutinas les ayuda a disminuir los niveles de ansiedad, ya que, mantienen sus mentes activas y les dan estructura; además, generan en ellas y ellos un sentimiento de seguridad, es decir, si ellos saben qué tienen que hacer o a dónde los van a llevar, se sienten más seguros(as) y confiados(as).


Cuando detectemos que se encuentran ansiosos, debemos recordarles que la ansiedad es normal y pasajera, ayúdalos(as) a aceptar la situación y valida sus emociones, ya que, si no lo hacen, la ansiedad puede regresar con mayor fuerza y les costará más trabajo poder regularla.


Finalmente, no dejes que se aíslen, llévalos al parque, realicen actividades juntos, fomenta el acercamiento con sus amistades y bríndales la confianza de poder expresar sus sentimientos abiertamente.

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